Los fondos de los jubilados siempre son el botín de guerra de todos los presidentes de turno…

El Estado argentino ha vuelto a meter la mano en el bolsillo a quienes representan el sector más débil del país, es decir, a los jubilados. En la desesperada búsqueda de recursos, Alberto Fernández no tuvo mejor idea que tomar fondos que corresponden a los pasivos, para tapar los agujeros que tiene la economía del país.

Son fondos frescos los que aportan los jubilados y al presidente no se le ocurrió otra cosa que apropiarse de esos dineros. El hecho de apoderarse de fondos que tienen un destino, para destinarlos a otra cosa, la justicia lo denomina como malversación de fondos. Y eso es lo que ha hecho Alberto Fernández.

Claro, pero él es el presidente de la Nación y tiene el derecho de tomar fondos de donde haya, para destinarlos donde él considere que son necesarios. Pero los fondos de los jubilados son de los pasivos y desde un enfoque jurídico, el primer mandatario no puede disponer de recursos que tienen un destino específico.

Eso está penado por la ley. Pero ya se ha visto en reiteradas oportunidades que en Argentina las leyes están hechas para no cumplirlas. Y un presidente de la Nación puede dejar de cumplir la ley, sin que signifique absolutamente nada para él. Y esto es lo que está haciendo el primer magistrado del país.

Lo concreto es que en el gobierno de Alberto Fernández — pese a sus promesas preelectorales de beneficiar a los pasivos — también se está postergando a los jubilados, apoderándose de sus fondos para destinarlos a cubrir otras necesidades del gobierno. No hay duda de que este gobierno, repite la historia de todos los anteriores…