La gente no tiene dudas: El presidente Mauricio Macri está gobernando otro país, que no es Argentina…

El título de este artículo resume el pensamiento de la gran mayoría de los argentinos. Es evidente que el presidente de la Nación, Mauricio Macri, está gobernando otro país, que no es Argentina. Y, al parecer, no le preocupa que el dólar suba, ni mucho menos que esa suba se traslade a los precios.

Esto surge a partir de las declaraciones del ministro de Producción, Dante Sica, quien manifestó, sin ponerse colorado, que “tuvimos dos días feriados, algunos movimientos externos, pero no encontramos todavía causas de preocupación con respecto al tipo de cambio”.

No queda ninguna duda ahora de que a Macri no le preocupa la suba del dólar. La situación general de la población, económicamente hablando, empeora día a día. Los funcionarios gubernamentales creen que para sostener el rumbo de cambio no hay que cambiar ahora. Y tampoco cambió su rutina el primer mandatario en el momento que el dólar saltó a $43,41, nominalmente el valor más alto de la historia.

No hay duda de que Macri y sus funcionarios están gobernando otro país. En la Casa Rosada relativizaron el carácter histórico de la novedad. “¿Valía más este dólar o el de Duhalde?”, se preguntó un importante funcionario mientras los canales de televisión de su despacho proyectaban la misma y única noticia.

Desde ámbitos oficiales argumentan que la moneda estaba atrasada respecto a la inflación. Pero lo más increible es que en la última reunión de Macri con sus ministros no se habló, sin embargo, de la moneda estadounidense. El temario giró entorno al avance de los proyectos de Participación Público-Privados (PPP), el cruce de los pases fronterizos durante el fin de semana de carnaval, las negociaciones paritarias y sobre la Ventanilla Unica de Comercio Exterior.

“Tenemos una política cambiaria definida, con los margenes de intervención del Banco Central. Desde ese punto de vista no estamos viendo inconvenientes”, atinó a expresar el ministro Sica. No hay dudas: a Macri no le preocupa que suba el dólar y, en consecuencia, tampoco le preocupa que suban los precios, con el impacto que ello produce en la población.

“El dólar no sube porque hable un ministro u otro. Subió el viernes después de que hablara el presidente”, se jactaron en el gobierno días atrás. El ciudadano común se está convenciendo de que la economía del país no registra avances que apunten hacia un mejoramiento general, sino que se está en un proceso de retroceso gradual, que afectará duramente en los próximos meses la situación de la población.

Se profundiza la creencia de que este gobierno ha fracasado en el aspecto más importante de su gestión: la economía. Pero es sabido que la gente, en octubre próximo, va a votar según su bolsillo. Seguramente, el voto en contra de Macri provendrá de aquellos sectores de la población a los que les ha ido mal o no tan bien, que es una amplia mayoría.

Se sigue afirmando, especialmente en ámbitos gubernamentales, que Macri tiene un 30 por ciento de los votos. Pero ese es un dato del año pasado, que todavía utiliza el oficialismo. Pero con el agravamiento de la situación económica — que no podrá ser revertida en pocos meses — el gobierno se va a llevar una gran sorpresa en octubre…