Un despegue muy esperado, que los últimos gobiernos no tuvieron la oportunidad de cristalizar…

Escribe ROBERTO MOLINA

En países serios, o no tan serios, pero normales, no se permite que un candidato político que se postula para ocupar cargos electivos tenga sobre sus espaldas uno o varios procesos judiciales. Esto constituye un principio vigente en casi todo el mundo. Pero en Argentina, ya se sabe que todo es diferente. Y no solo diferente, sino también anormal.

El hecho de que para las próximas elecciones del mes de octubre de 2019 se postule para el cargo de vicepresidente de Argentina una persona que ya ejerció la presidencia del país y que tiene actualmente varias causas judiciales sobre sus espaldas, aparece ante los ojos de todos como un acontecimiento normal…

Es que así es Argentina. Desde el exterior, nos ven como un país al revés, donde todo aquello que sea anormal, es visto como común y corriente… Y así transcurren los años. Y aquellos que alguna vez fueron candidatos y luego llegaron a posiciones trascendentales, que prometieron solucionar todo lo malo que se hizo en gestiones anteriores, nada han hecho para remediar tantos años de negatividad.

Y así está hoy Argentina. Hace solo un par de décadas, mirábamos a los países limítrofes con cierto aire de superioridad, en la creencia de que estaban en inferiores condiciones que nuestro país. Pero hoy ya los miramos con algo de sana envidia, porque se encuentran en mejores condiciones que Argentina.

Todo indica, entonces, que nuestro país marcha en franco retroceso, mientras los países vecinos registran notables índices de crecimiento. Gobiernos populistas o gobiernos con tonalidad liberal, no han acertado en ubicar a Argentina en el lugar que verdaderamente le corresponde, en el contexto de América Latina.

Lo cierto es que los argentinos están soportando los desaciertos de sucesivos gobiernos, que no han tenido la capacidad suficiente para insertar al país en un proceso de crecimiento constante que posibilite el despegue que todos están esperando…