Corrupción en la policía bonaerense: la gobernadora Maria Eugenia Vidal separó a 9.236 efectivos

Escribe ROBERTO MOLINA

El nivel de corrupción existente en la policía de la provincia de Buenos Aires es alarmante y, al parecer, no tiene fin. Lo señalado no tuvo su punto de culminación el 10 de diciembre de 2015. Todo lo contrario. El cambio de un gobierno totalmente corrupto a otro que, al parecer, no lo es tanto, no tuvo incidencia alguna en la situación descripta.

Bien se podría afirmar que la corrupción no se detiene, por más que los gobiernos cambien. Y al tomar los datos de la realidad, suministrados oficialmente, los números son verdaderamente alarmantes. Las referencias brindadas por las autoridades bonaerenses indican que, desde el 10 de diciembre de 2015 hasta el 15 de marzo de 2018, la gobernadora Maria Eugenia Vidal ha desplazado de la fuerza a nada más y nada menos que a 9.236 efectivos.

De lo señalado se desprende que si la policía de la provincia de Buenos Aires cuenta con unos 90.000 efectivos, según los últimos datos oficiales, el 10 por ciento de ellos son corruptos. Y lo más lamentable es que la mayoría de ellos ocupan altos cargos en la fuerza. Los últimos hechos que han tomado estado publico mencionan a comisarios, subcomisarios, inspectores y otros rangos de la oficialidad, como así también suboficiales y policías sin grado alguno.

Esta descripción no solamente es alarmante, sino también preocupante. Y lo que hoy piensan las personas que circulan por la calle, al momento de tener que llamar a un policía para que los asista por haber sido víctimas de un delito, es: ¿este policía que acude a mi llamado será honesto o será otra cosa?  Esta es la triste realidad que hoy vive la ciudadanía, como consecuencia de tanta corrupción en la fuerza de seguridad que debe proteger a la gente.

Y en este contexto, la ciudadanía sigue viendo por televisión a los más altos funcionarios del área de seguridad, tanto de la provincia de Buenos Aires como de la Nación,  leyendo la biblia que solo ellos tienen: es la que indica que los índices de inseguridad están descendiendo. Asesinatos y robos se siguen viendo todos los días, a lo que se debe sumar la corrupción en la policía.

Si a esto se le llama descenso de la inseguridad, seguramente alguien está faltando a la verdad…