Para el candidato Guillermo Montenegro, es lo mismo ser intendente de San Isidro o de Mar del Plata…

Los datos de la realidad indican que a Guillermo Montenegro le da lo mismo ser intendente de Mar del Plata o de San Isidro. Esta definición podría hacer pensar que este personaje es un político altamente especializado en el manejo de municipios. Sin embargo, no tiene antecedentes de haber ejercido la titularidad de una comuna.

Su trayectoria política señala que en 2015, perdió la interna contra Gustavo Posse, en San Isidro, distrito en el cual él aspiraba a continuar su carrera política. Conociendo su deseo de ser intendente de algún lugar, la gobernadora Maria Eugenia Vidal lo eligió para candidatearlo por el oficialismo para aspirar a la jefatura comunal de Mar del Plata.

Cuando fue a San Isidro con el propósito de sentarse en el sillón principal de ese distrito, Posse le tiró encima 16 años de gobierno y lo venció en la interna, alcanzando el 60,07% de los votos contra el 38,12% que obtuvo Montenegro. Pero esa derrota no le hizo bajar la guardia, ya que luego manifestó públicamente que su deseo era continuar insistiendo en su propósito de ser intendente de San Isidro.

“Mi pasión es mi barrio y San Isidro es mi ciudad, es el lugar en donde quiero depositar mi energía y toda mi experiencia de diez años de fiscal, cinco años de juez, ocho de ministro y ahora como embajador (en 2016 se desempeñaba como titular de la Embajada en Uruguay), para buscar la forma de que los sanisidrenses vivamos mejor”, expresó entonces Montenegro a un medio de difusión.

Los deseos del actual diputado nacional quedaron en claro cuando en la misma entrevista insistió en que “la intendencia de San Isidro es mi sueño, es el lugar donde quiero estar. Mi objetivo es, en la próxima elección a jefe comunal, ser intendente de San Isidro”, manifestaba por aquel entonces Montenegro.

Posteriormente, frente a la propuesta de la gobernadora Vidal, aceptó la propuesta de pelear por la intendencia en Mar del Plata. “Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”, bromeaba el cómico estadounidense Groucho Marx. Montenegro bien podría reversionar esa expresión y podría plantear que “este es mí distrito, si no les gusta, tengo otro”.

Es oportuno recordar que mientras fue ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires se presentó para su candidatura a intendente de San Isidro. Luego, tras la paliza recibida, fue designado embajador en Uruguay y más tarde fue incluido en una lista, donde se convirtió en diputado nacional.

“Quiero ser intendente de San Isidro, lo dije en campaña y lo sigo diciendo cuando no hay campaña”. Esto lo dijo hace dos años. Hoy la realidad lo muestra en otro lugar y, en definitiva, es la actitud propia de la mayoría de los políticos, que se adaptan a cualquier cosa justamente por conveniencia política…